27 de agosto de 2008

Bebidas alcohólicas para niños: la crisis obliga a Ron Barceló a explorar otros posibles clientes

Es conocido por todos que una de las pocas aplicaciones relativamente acertadas de Comic sans es su utilización en el mundo infantil; pero si aunamos esto al mundo de las bebidas alcohólicas, la mezcla puede legar a ser explosiva (y no nos referimos a la leyenda urbana que dice que mezclar Baileys con tónica es letal).
Ron Barceló es una empresa ya conocida por sus ligeras polémicas. En una ocasión llegó a ser tachada de racista por mostrar una mulata en topless acompañada del slogan "Ese oscuro objeto de deseo", crítica un tanto tonta pues no indica explícitamente cual es el objeto oscuro, y a poco rato que hayas estado sentado delante de la televisión viendo la no poco conocida película de Buñuel, ya te imaginas que no es que estés llamando "mujer objeto" a las mulatas sino que hace una comparación bastante directa entre el ron y el órgano reproductivo de la señorita. En conclusión: Un tipo de publicidad más viejo que "Tutanmarujita Díaz" y con el que las feministas se echan las manos a la cabeza, mientras hacen mutis por el foro cuando el spot es el del "cachas de Nestea".




Ciertamente parece que Ron Barceló no termina de encontrar su sino a lo largo del tiempo, dándole vueltas y más vueltas al slogan y a la tipografía de este. Pues bien, en este ir y venir de recortes de frase, cambios de mulata a morenita y pruebas de tipografía, una de sus últimas adquisiciones es aplicar Comic sans a su slogan.

Esperemos que este cambio sea completamente aleatorio y subsanado rápidamente pues en su intento de acercar el producto al público (esperemos que esa haya sido la causa del empleo de la tipografía), también lo han acercado a los niños, realizando "sin querer queriendo" (que decíamos de pequeños) un cóctel un tanto peligroso.

Al ver la valla me vino a la cabeza un fragmento -creo recordar- de "Las ratas" de Miguel Delibes donde un niño juega con las botellas vacías de su padre alcohólico. Esto no es un final tipo Steven Spielberg donde siempre hay un niño que tiene que dar pena, sino un simple recuerdo anecdótico que comparto, aunque no me estrañaría que un niño que viera esta valla todos los días al ir al colegio, no sableara el mueble-bar de la abuela mientras los padres están de vacaciones en el caribe disfrutando del mismo ron que su hijo.

De todas maneras sí que es verdad que intentar engañar a un adulto haciéndole ver que una botella de ron es una vagina está mal, pero al fin y al cabo es un adulto que se supone que tiene las neuronas maduras y si quiere suplir su falta de sexo con alcohol, él sabrá; pero cuando en publicidad puede existir vinculación con el mundo infantil se debería tener algo más de cuidado.